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lunes, 26 de septiembre de 2016

Las imágenes del choque de una sonda contra el cometa Tempel


El Observatorio Europeo Astral ha vuelto a publicar en las redes sociales las impactantes imágenes del momento en que la sonda de las misión Deep Impact chocó contra el cometa Tempel 1.






El choque de la sonda de la misión Deep Impact contra el cometa Tempel 1, ocurrido el 4 de julio de 2005, fue la primera vez que un objeto fabricado por el hombre colisionaba con la superficie de un cometa.
Las fotografías publicadas ahora muestran la evolución de la superficie del cometa después del impacto. El proyectil utilizado en el ensayo pesaba unos 370 kilogramos y el choque se produjo a 37.000 km/h.
En las imágenes se observa cómo la superficie del cometa recupera su forma original solo unos pocos días después de la colisión.


El antes y el después del lugar del impacto en el cometa tempel

De esta forma, en la NASA han llegado a la conclusión de que el choque con el proyectil no afectó en absoluto al cometa.
El cometa Tempel 1 debe su nombre al astrónomo alemán Wilhelm Tempel, que en 1867 dio cuenta de su existencia.
El programa espacial Deep Impact Spacecraft, que contó un presupuesto de 330 millones de dólares, fue creado para estudiar el interior de los cometas lanzando proyectiles sobre su superficie.
El impacto de la explosión dio a los astrónomos la posibilidad de estudiar el núcleo del cometa, y determinar su composición homogénea, semejante a la de su superficie.
También se ha revelado que la mayor parte de la superficie del cometa está cubierta por un polvo fino muy similar al que se puede encontrar en cualquier playa.
Después de casi 9 años, la NASA dio por finalizada la misión Deep impact en 2013 cuando perdió definitivamente el contacto con la sonda. Los científicos afirman que el experimento no solo fue significativo para la investigación de los cometas, sino para estudiar los orígenes de nuestro sistema solar.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

El Sol destruirá la Tierra mucho antes de lo que se creía

Imagen ilustrativa del planeta tierra cerca del sol

El exceso de calor provocará que se evapore más agua de la Tierra, se concentre en la atmósfera y aumente el efecto invernadero.



Existen varias teorías sobre cuál será la causa que llevará a la desaparición de nuestro planeta, desde que nos estrellemos contra otro cuerpo celeste hasta que terminemos dentro de un agujero negro o recibamos el impacto de unos asteroides.
No obstante, Jillian Scudder, una astrofísica de la Universidad de Sussex (Brighton, Reino Unido), ha afirmdado en una entrevista a Business Insider que el Sol, la estrella que hace posible la vida en la Tierra, acabará destruyéndonos.
Scudder ha detallado que "las predicciones sobre qué le ocurrirá exactamente a la Tierra a medida que el Sol aumente su brillo en los próximos 1.000 millones de años son bastante inciertas. Sin embargo, la idea general es que el exceso de calor procedente de esa estrella provocará que se evapore más agua de nuestro planeta y se concentre en la atmósfera, con lo cual generará un efecto invernadero que atrapará aún más calor y acelerará la evaporación".
Esta especialista ha explicado que la energía que emite el Sol aumenta de manera paulatina a medida que quema hidrógeno y acumula helio, con lo cual "mucho antes de que agote esas reservas, su radiación será tan intensa que separará las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno".
De este modo, dentro de alrededor de 3.500 millones de años la radiación solar será un 40 % más intensa, algo que haría hervir el agua de los océanos y causará que "la Tierra, llena de vida, llegue a ser tan insoportablemente caliente y seca como Venus", concluye Jillian Scudder.

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jueves, 22 de septiembre de 2016

Sismos marcianos, la posible clave de la vida en el planeta rojo

la imagen mas reciente de marte tomada por el telescopio Hubble
La imagen mas reciente tomada por el telescopio Hubble

Esta teoría se podrá corroborar en 2018, cuando el módulo InSight de la NASA registre con qué frecuencia tienen lugar los sismos de Marte.






La actividad sísmica de Marte podría generar suficiente hidrógeno para que los microbios que se alimentan con ese gas pudieran sobrevivir en las entrañas del planeta rojo, según un grupo internacional de geólogos.
Durante un terremoto, cuando las rocas se resquebrajan y se frotan entre sí se puede formar hidrógeno "como para permitir el crecimiento de microorganismos cerca de las fallas más activas", asegura Sean MacMahon, un geólogo de la Universidad de Yale (Connecticut, Estados Unidos) que ha participado en un estudio publicado en la revista 'Astrobiology'.
MacMahon y sus compañeros llegaron a esta conclusión sobre Marte tras analizar la composición química de los líquidos generados en zonas de la Tierra donde hay fallas tectónicas que habían mostrado actividad sísmica reciente o en los lugares que habían recibido el impacto de asteroides y meteoritos.
Según los cálculos de los autores del documento, las rocas de Marte podrían contar con cantidades de hidrógeno cinco o seis veces superiores a lo necesario para la existencia de vida.
Esta teoría se podrá corroborar en 2018, cuando el sismómetro a bordo del módulo InSight de la NASA registre con qué frecuencia tienen lugar los denominados 'martemotos'.

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lunes, 19 de septiembre de 2016

Cómo la explosión de una supernova podría acabar con la vida en la Tierra

imagen ilustrativa de una supervona en explosion acabando con la tierrra

Un astrofísico argumenta que los rayos cósmicos expondrían a nuestro planeta a una dosis letal de rayos X y de rayos ultravioleta, inaugurándose, asimismo, una nueva era glacial.






El doctor y especialista en astrofísica de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania), Gunther Korschinek, ha descrito las consecuencias negativas que tendrían para la Tierra los rayos cósmicos despedidos por el estallido de una supernova, advirtiendo que, aunque las probabilidades de que suceda sean ínfimas, dicho fenómeno generaría extinciones masivas.
Entre las distintas amenazas que se cernirían sobre nuestro planeta destaca la desaparición de la capa de ozono, que provocaría un exceso de exposición a los rayos ultravioletas y rayos X del Sol, lo que tendría consecuencias letales para sus habitantes.
Otro efecto indirecto del impacto de los rayos cósmicos de alta energía sería el cambio del clima, dando paso a la formación de nubes de alta densidad que limitarían el paso de la luz solar y que, por tanto, provocarían un descenso en las temperaturas que desembocaría en un nuevo periodo glacial.
En ambos casos, Korschinek sostiene que para que se den estos posibles efectos sobre la Tierra bastaría con que los rayos causados por la deflagración de una supernova ubicada a menos de 15 o 20 pársecs del Sol (entre 48 y 65 años luz de distancia) penetraran en lo profundo de nuestro sistema Solar. Sin embargo, para que esto sucediera, un estrecho haz de una supernova con alta intensidad de rayos cósmicos debería lograr superar la presión del viento solar.

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domingo, 18 de septiembre de 2016

Científicos demuestran la relación entre los megalitos y los cuerpos celestes

megalitos de 5.000 años de antiguedad del reino unido

La teoría, que hasta ahora no contaba con una sólida base científica, ha sido apoyada por una nueva investigación de expertos australianos.




En un reciente estudio, científicos de la Universidad australiana de Adelaida han llegado a la conclusión de que los círculos de piedra de dos megalitos de 5.000 años de antigüedad del Reino Unido están alineados con los movimientos de cuerpos celestes. En concreto se trata de las Piedras de Callanish, en la isla de Lewis, y del megalito de Stennes, en el archipiélago de las Orcadas. Ambos monumentos prehistóricos se hallan en Escocia. 


En un artículo titulado 'Orígenes de la astronomía megalítica en Inglaterra' los especialistas recuerdan que hasta ahora no había pruebas científicas de que los círculos megalíticos hubieran sido construidos según las ideas del universo que tenían los hombres de aquella época, aunque existían teorías que lo hacían suponer. Ahora se han logrado demostrar gracias a las nuevas tecnologías.
Los expertos de la universidad australiana analizaron las proporciones geométricas de los círculos neolíticos con el 'software' 3D reconstructor y 3D-GIS reconstructor.  Los resultados demuestran que los dos monumentos no solo están alineados con las órbitas planetarias, sino que también están estrechamente vinculados con el paisaje.  
Los científicos prevén continuar sus investigaciones con el análisis del popular Stonehenge, monumento megalítico situado en el sur de Inglaterra que es 500 años más reciente que las Piedras de Callanish y el Stenness.

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