domingo, 22 de octubre de 2017

La Tierra, a merced de una mortífera superllamarada solar


Según científicos de la Universidad de Harvard, una gran fulguración en la superficie del astro rey causará un desastre tecnológico en nuestro planeta en algún momento de los próximos cien años.



En algún momento de los próximos cien años nuestro planeta se verá afectado por una potente llamarada solar que causará la interrupción de los sistemas de energía en todo el mundo, dañará los satélites y afectará al funcionamiento de Internet, informa 'New Scientist'. El desastre tecnológico también podría traducirse en numerosas bajas humanas.
El lúgubre pronóstico ha sido formulado por los científicos Loeb y Manasvi Lingam, de la Universidad de Harvard, que han analizado los datos de estrellas similares al Sol para calcular las probabilidades de las así llamadas superllamaradas solares, que se registran en astros como el nuestro cada 20 millones de años y pueden destruir la capa de ozono sobre la Tierra, causar mutaciones en el ADN y perturbar los ecosistemas.
Según los investigadores, a corto plazo nos espera una superllamarada de menos intensidad y un riesgo algo inferior al de la arriba descrita. Este fenómeno será parecido a la tormenta del año 1859, conocida como evento Carrington. Aquel año una poderosa tormenta solar envió enormes destellos hacia la Tierra, cusando fallos en los servicios de telégrafo en Europa y América del Norte.
La llamarada solar que nos espera este siglo, según los investigadores de Harvard, tendrá un efecto mucho más dramático, debido al avance de tecnológico experimentado por la humanidad desde 1859. La superllamarada podría interrumpir todas las redes eléctricas, junto con Internet y los sistemas de refrigeración de los reactores nucleares, así como dañar satélites. En el peor de los escenarios la fulguración incluso puede dañar la capa de ozono.

El nuevo logro de la NASA que podría adelantar la llegada del hombre a Marte


La agencia espacial batió una serie de récords en pruebas de un propulsor de iones que podría utilizarse en futuras misiones humanas a Marte.



Un propulsor de iones que está siendo desarrollando por la NASA para ser empleado en futuras misiones humanas a Marte rompió varios récords durante una serie de pruebas. Se trata de un indicio de que esta tecnología podría llevarnos al planeta rojo en los próximos 20 años, informa el portal Space.com citando a miembros del equipo que trabajan en el proyecto.
El propulsor X3 es un sistema que propulsa las naves espaciales acelerando una corriente de átomos cargados eléctricamente, conocidos como iones. De acuerdo con el medio, en las recientes pruebas que se llevaron a cabo en el Glenn Research Center de la NASA, el X3 rompió los récords de potencia máxima, impulso y corriente operativa logrados por un propulsor Hall hasta la fecha.
Según explicaron los especialistas, se demostró que el X3 puede operar a más de 100 kW de potencia. "El propulsor operó en un amplio rango de potencia de 5 kW a 102 kW, con una corriente eléctrica de hasta 260 amperios. El mismo generó 5,4 newtons de impulso, que es el nivel más alto alcanzado por cualquier propulsor de plasma hasta la fecha", precisó el líder del proyecto, Alec Gallimore. El récord anterior era de 3,3 newtons.
Los propulsores Hall utilizan electricidad para expulsar el plasma —una nube de partículas cargadas en forma de gas— de una turbina, generando así el empuje. Este tipo de motores es capaz de impulsar naves espaciales a velocidades mucho mayores que la propulsión convencional química, afirma la NASA. Por ejemplo, Gallimore estima que una nave con este tipo de propulsores puede alcanzar una velocidad de hasta 40 kilómetros por segundo frente a los 5 kilómetros por segundo que puede lograr un cohete con un propulsor químico.
Asimismo, se cree que una nave espacial impulsada por un propulsor Hall llevaría carga y astronautas a Marte empleando mucho menos combustible que un cohete químico. 

sábado, 21 de octubre de 2017

Descubren seis nuevas galaxias formadas en los primeros días del universo


Los astrónomos evalúan otros 23 hallazgos que pueden ayudar a conocer más sobre un período clave en la historia del universo.



Un equipo de astrónomos de China, EE.UU. y Chile, dirigidos por Wang Junxian, profesor de la Universidad China de Ciencia y Tecnología, encontró seis galaxias formadas 800 millones de años después del Big Bang, informa la agencia Xinhua.
El hallazgo fue realizado en el marco del proyecto LAGER, destinado a la observación de galaxias del final de la llamada época de la reionización, cuando empezaron a formarse las primeras estrellas. Según los investigadores, el nuevo descubrimiento es un avance significativo y sentará las bases para estudiar los procesos de la formación estelar.
Para sus observaciones, el equipo utilizó el telescopio de cuatro metros de diámetro del Observatorio Interamericano del Cerro Tololo (CTIO), en Chile. Los científicos detectaron 23 formaciones estelares a las que consideran posibles galaxias formadas en la época de la reionización.

Luego continuaron su observación con la ayuda de los telescopios Magallanes, ubicados en el Observatorio Carnegie de Las Campanas, que ayudaron a identificar seis galaxias que correspondieron a lo que buscaban.
El director del observatorio, Leopoldo Infante, también participó en la investigación. El Instituto Carnegie de Ciencia informó en su página que el hallazgo "puede dar a conocer más a los científicos sobre un período clave en la historia del universo". 

Explican una anomalía gravitacional en el océano Índico


La diferencia de gravedad en ese punto de la Tierra era uno de los problemas más destacados que los científicos aún no habían resuelto.



La Tierra no tiene una forma perfecta, sino que se parece más a una patata, por lo que los niveles de gravitación de su superficie difieren debido a la distribución desigual de la masa en sus profundidades.
Esa circunstancia provoca variaciones en la gravedad de algunos lugares de nuestro planeta, conocidas como'anomalías del geoide'. Uno de los puntos donde es más baja se conoce como Geoide Bajo del Océano Índico(IOGL, por sus siglas en inglés).
El lugar es bastante amplio: se extiende por el sur de Sri Lanka y su punto más profundo está a -106 metros.
Se trata de "uno de los problemas más destacados" de la ciencia terrestre y, "hasta el momento, no existe un consenso sobre su origen", comentó Attreyee Ghosh, profesora adjunta en un centro del Instituto Indio de Ciencia (Bangalore, India).
Esa circuntancia está provocada por "un déficit de masa en lo profundo del manto", según considera esta especialista que, junto a varios colegas, publicó un estudio en el que explican la anomalía.
En su trabajo, esos investigadores utilizaron modelos numéricos de la convección del manto delaTierra, un movimiento en que el fluido más caliente y leve se eleva hacia la superficie, mientras el más frio y denso se hunde. El análisis mostró que el material más ligero en la parte superior sería responsable de la existencia del IOGL.
Normalmente, las anomalías de este tipo están provocadas por las plumas mantélicas que elevan el material caliente pero, en este caso, no se encontró ninguna en los alrededores. Finalmente, estos especialistas concluyeron que procedía de la superpluma africana, que se desvía hacia el este y termina bajo el IOGL. 

La NASA explica por qué aún no hemos encontrado vida extraterrestre



El astrónomo Alan Stern detalla que el motivo principal sería una característica presente en la mayoría de los planetas del Sistema Solar.



El investigador de la NASA Alan Stern ha especulado con la opción de que los habitantes mundos de alienígenas no envían señales que los científicos de la Tierra puedan detectar debido a que esos lugares estarían cubiertos por una capa de hielo impenetrable, informa la revista 'Science'.
Stern, principal especialista del proyecto Nuevos Horizontes de la agencia espacial estadounidense, ha ofrecido esas declaraciones durante una reunión anual de astrónomos que acoge Utah (Estados Unidos) del 16 al 20 de octubre.

Vida bajo el hielo

Este astrónomo estima que la mayoría de los seres vivos que podrían existir en el universo poblarían océanos que se encuentran bajo superficies de hielo y, por esta razón, nunca estudiarían el cielo con tanto esfuerzo como los seres humanos.
Un equivalente del programa espacial humano para contactar con esos presuntos entes sería la exploración de esas zonas heladas, una suposición que permitiría abordar ese reto de un nuevo modo.
El psicólogo y presidente de la ONG Messaging Extraterrestrial Intelligence, Douglas Vakoch, estima que a los extraterrestres les parecería que cualquier forma de vida se encontraría en sus mismas condiciones, con lo cual no considerarían que establecer comunicaciones de larga distancia valdría la pena.

Océanos de otros mundos

Hace poco tiempo que los astrónomos descubrieron evidencias de la existencia de océanos helados en otros cuerpos celestes de nuestro Sistema Solar: varios satélites de Júpiter, Saturno, Neptuno y Plutón.
Esos 'mundos' poseen montañas y cañones de hielo en su superficie donde el agua congelada es el componente principal, aunque a mayor profundidad se encuentra en forma líquida.

Ecosistemas subacuáticos

Los respiraderos hidrotermales en los fondos de aquellos océanos pueden suministrar nutrientes al agua de manera similar al modo en que funcionan los ecosistemas en los fondos oceánicos de la Tierra.
Estos 'criaderos de vida' protejidos por una ancha corteza de hielo pueden ser aún más productivos que el ambiente de nuestro planeta, que se encuentra más expuesto a la radiación espacial.