Ir al contenido principal

Descubren características intrigantes de la Luna

Los científicos creen que estos hallazgos pueden ser utilizados en la construcción de modelos climáticos terrestres.




Un equipo de científicos de la Universidad de Washington, dirigido por el doctor en ciencias atmosféricas Tsubasa Kohayama, ha demostrado que las fuerzas gravitacionales de la Luna afectan a la atmósfera de la Tierra tras establecer una conexión entre las fases lunares y la cantidad de precipitaciones que caen en nuestro planeta, especialmente en las latitudes tropicales.
De acuerdo con el estudio, publicado en la revista 'Geophysical Research Letters', las fuerzas de marea sobre el campo gravitacional de la Luna cambian la altura de la columna atmosférica en nuestro planeta. Por ejemplo, cuando la presión de la atmósfera se eleva durante la luna llena aumenta la temperatura en sus capas inferiores. El aire caliente, por su parte, puede retener más humedad, por lo que aumenta la probabilidad de precipitación.

Te puede interesar: La cura del cáncer, ¿en el lado 'oscuro' del ADN?



"Que yo sepa, este es el primer estudio que demuestra de manera concluyente los vínculos entre las fuerzas de marea de la Luna y las precipitaciones en la Tierra", afirma Kohayama. "Cuando la Luna está situada sobre nuestra cabeza o directamente bajo nuestros pies, la presión de la atmósfera es mayor", explicó.
No obstante, los investigadores admiten que, en general, el efecto de las fases de la luna en la atmósfera terrestre no es tan potente como su impacto en los océanos de la Tierra. Sin embargo, los científicos creen que los resultados deben ser utilizados en la construcción de modelos climáticos. 

Te puede interesar: El pensamiento positivo puede causar depresión a largo plazo

Comentarios

  1. Jesús no es Dios si es Hijo no es Padre es sencillo Apocalíptico 3:14

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Científicos se topan con "una pesadilla geométrica" en el Sistema Solar

La magnetosfera de Urano presenta una anomalía que ha sorprendido a un grupo de científicos estadounidenses.



Como si tuviera un interruptor y pasara del 'on' al 'off'. Así funciona la magnetosfera de Urano, según una nueva investigación llevada a cabo por científicos del Instituto de Tecnología de Georgia, EE.UU. La magnetosfera del séptimo planeta del Sistema Sola se abre para el viento solar, pero muy pronto se cierra desviándolo, proceso que la distingue, por ejemplo, de la de la Tierra, que se abre o se cierra dependiendo del campo magnético del viento solar. Este proceso es diferente en Urano porque gira "yaciendo sobre su lado", según concluyen los científicos estadounidenses. Y, en concreto, porque su eje está inclinado en 60 grados. "Urano es una pesadilla geométrica", comenta Carol Paty, investigadora que participó en el estudio. "El campo magnético gira muy rápidamente […] Cuando el viento solar magnetizado choca con este campo en la …

El Sol podría tener un 'gemelo malvado' llamado Némesis

Un estudio nuevo apunta a que nuestra estrella nació junto con un gemelo que orbitaba alrededor del mismo punto.



Los resultados de un reciente estudio realizado por astrofísicos de las universidades de Harvard y Berkeley publicado en el portal especializado arxiv.org sugieren que en el momento de su nacimiento, el Sol podría haber tenido un 'gemelo' llamado Némesis. Se trata de un fenómeno llamado sistema binario, que es bastante habitual en el universo, cuando dos estrellas cercanas orbitan alrededor de un centro de masa común. En su investigación, los científicos suponen que el nacimiento de la mayoría de las estrellas va acompañado de la creación de un sistema binario, lo que puede significar que nuestro astro rey tuvo un gemelo. Gemelo 'malvado' Los investigadores recuperaron la hipótesis de Némesis (bautizado así en honor a la diosa de la venganza), propuesta por el físico R. A. Muller en 1984. Según el científico, Némesispodría haberse convertido en una enana marr…

Un asteroide gigante se acercará a la Tierra en cuestión de horas

El cuerpo celeste, de 1 kilómetro de diámetro, se está dirigiendo hacia el planeta a una velocidad de 140.000 km/h.



El asteroide gigante 2002 AJ129 (276033) se está aproximando a la Tierra a una velocidad aproximada de 140.000 km/h. Su diámetro ronda un kilómetro y representa un peligro enorme en caso de que se aproxime al planeta lo bastante como para una colisión.
Sin embargo, los astrónomos de la NASA, que conocen a este objeto celeste desde enero del 2002, han calculado que nos va a separar del punto más próximo de su trayectoria elíptica "10 veces la distancia que hay entre la Tierra y la Luna". El asteroide alcanzará ese punto el 4 de febrero a las 21:31 GMT.
Los científicos estiman como muy baja la probabilidad de impacto.